CADA CABEZA UN MUNDO. Muchas cabezas, tantas como seres. Un mundo creado, otro tanto por crear. Una existencia, una vida, una mente, una idea, un juego, un credo. Valdría explicar, pero no es la idea. Se trata de acercarnos a ese proceso, a ese destello creativo que nos permite mediar, intercambiar y crear lo que somos ¿Desde dónde? ¿Qué existe? ¿Quién existe?
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LA IDEA Hacer una muestra que de tan individual llegue a ser colectiva. He tratado de reunir a un grupo de amigos para reflejar, una vez más, la verdad de la realidad humana: cada cabeza, un mundo. Que estos creadores muestren lo que son en sí mismos, de acuerdo a lo que sienten, creen y pueden hacer. Es asimilar desde sus propias libertades un reto creativo. Es buscar que apelen a la realidad o a la irrealidad, desde su razón o desde su corazón, desde su lógica o su irracionalidad, desde su propósito o su despropósito. Hablamos de artistas, todos con una cabeza capaz de crear. Todos somos distintos. Pensamos, actuamos, amamos, visualizamos y entendemos la realidad desde nuestro propio concepto del ser. Ésa es mi premisa para llegar a sí mismo y a la conclusión de que todos somos uno.
LO VISIBLE Cabezas de vidrio transparente, finamente sopladas, en tamaño natural, intervenidas por cada uno de estos creadores a partir de su ingenio y su libertad. Dispuestas en la sala: obra-instalación-mundo.
LO INVISIBLE Estamos inmersos en una dinámica impresionante, con la que coexistimos y nos relacionamos, a través de nuestros sentidos. Razonamos, discernimos, deducimos, prevemos, intuimos, desde más allá de nosotros mismos. Entonces, desde nuestras creencias, debemos empezar a acondicionarnos con el mundo interior, más que con el exterior y propiciar una evolución total. Todo parte desde nuestra obra-acción-cabeza.
CABEZAS CON O SIN DIALÉCTICA Encontrarte así, de frente con una cabeza vacía, tratando de llenarla ¿de qué? ¿con qué? ¿por qué? Te preguntas ¿qué podría contener esta pieza que representa tanto? ¿Quiénes seriamos si no tuviéramos cabeza? De verdad, ¿te lo has preguntado? ¿Qué sería del cerebro, sus hemisferios, sus neuronas, aquello que básicamente nos regula, nos controla, nos dicta qué hacer, qué sentir y qué tanto somos? No seríamos nadie, o mejor, nada.
Llenar una cabeza de algo no es tarea fácil y tampoco es tarea menor vaciarla, limpiarla, despejarla, purificarla. Y ya estaríamos hablando de un tema muy profundo para discernirlo en una exposición en la que la libertad galopa sin esgrimir razones. Que las razones queden para los adictos a la dialéctica, quienes suelen depender de argumentos circunscritos a la racionalidad. Aquí queda fuera el concepto, porque la cabeza es el concepto mismo, así como se presenta, como quedó, como se recreó.
Todos estos artistas se sumieron en su eclecticismo, las trabajaron como un reto, colocando, primeramente, sus cabezas ahí, dentro, por encima y por debajo de esa cabeza muda, tan lúcida como vacía, tan prístina como transparente, desnuda, primigenia, virgen, para demostrarnos como siempre y una vez más, que cada cabeza es un mundo.
Nan González
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Cuál es la luz / cuál es la sombra… dice Blanca Varela, admirada poeta peruana, cada cabeza es un mundo, dice esta exposición colectiva de luces y sombras que conocen las horas perfectas para introducirse en los magníficos bosques de la imaginación. En cabezas de vidrio están encerrados los planteamientos plásticos de diferentes artistas; ellas palpitan con corazón metafísico, conectándose con el universo del Ser al descubrirse como sonrisas que jamás envejecen. Un propósito, una verdad, aquella de cada cabeza que abre el sendero de la vida para asirse a la estrella más lejana del firmamento. El universo eterno del arte se instala en cada una de ellas, obras de arte portadoras de amores indefinibles. El amor de los eternos amantes. Cada cabeza es distinta, cada mañana también lo es. Allí se mueve lo artístico y lo espiritual como mar de dulces olas. Meditan, algunas en la sobriedad del concepto, otras en la exuberancia del planteamiento: son únicas en la unicidad de lo infinito.
Lo espiritual aquí es una teoría de valores humanistas, lo artístico es la belleza como verdad de la geometría secreta de los seres y las cosas. Todo se hilvana alrededor de una red tejida con los hilos de la sabiduría, estos artistas con sus cabezas celebran cálidas ceremonias iniciáticas en los intersticios del alma. En meditación, colocan sus manos creadoras dentro y fuera de las cabezas de vidrio transparente, y así presentan mundos de extrañas irregularidades que importan como reto creador a quien se sabe poseedor del espíritu de antiguos dioses.
Cada cabeza un mundo, reúne a varios artistas y no artistas, todos conscientes de la misión que se les ha encomendado: crear un objeto de arte que exprese memorias, recuerdos, experiencias en la vida y en el arte, en su pasado, presente y futuro. Es un objeto que se conecta con un destino dibujado e instala, como guardián de sueños, en el juego de tensiones y éxtasis. No existen distancias que las diferencien, el fin es el mismo. Cada una es la representación de crecimientos espirituales que, sin prisas, crean círculos de eternidad.
La idea de Cada cabeza un mundo surgió y la artista Nan González ha sido la demiurga de esta muestra al invitar a un grupo de excelentes artistas a participar en ella. Estos artistas, seres del espíritu, con generosidad y bondad aceptaron la invitación.
Bélgica Rodríguez
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